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Ramen shoyu casero, receta para 2 personas

Ramen shoyu casero

El ramen shoyu casero es el equivalente japonés a ese amigo que siempre está: no es el más escandaloso, pero cuando lo pruebas piensas “vale, ahora entiendo la fama”. Se trata de un caldo claro sazonado con salsa de soja, ligero pero muy aromático, perfecto para descubrir cómo hacer ramen japonés en casa sin volverte loco ni hipotecar la cocina con cacharros raros.

En esta receta de ramen shoyu casero para 2 personas vas a preparar un caldo de ramen fácil, con ingredientes accesibles y una estructura pensada para que puedas seguirla incluso con hambre, sueño y el móvil en una mano. Si todo sale bien, al terminar tendrás dos cosas: un bol de ramen ligero delante y una duda razonable sobre por qué no empezaste antes con esto.

¿Qué es el ramen shoyu y por qué es el más popular?

bol de ramen shoyu con huevo marinado

El ramen shoyu es el tipo de ramen japonés elaborado con un caldo claro aliñado principalmente con salsa de soja, lo que le da su color ámbar y su sabor salado, equilibrado y lleno de umami. Es más ligero que otros estilos como el tonkotsu, que usa caldos muy grasos y densos, y por eso resulta ideal para comer a menudo sin sentir que has corrido una maratón después de la última cucharada.

En Japón es uno de los estilos más populares porque admite muchísimas variaciones, se prepara con caldos relativamente sencillos y combina bien con casi cualquier topping razonable que quepa en un bol. Además, es el ramen perfecto para aprender cómo hacer ramen japonés en casa: te permite equivocarte un poco en el camino y aun así terminar con algo muy rico y más que presentable.

Receta sencilla para 2 con caldo ligero y aromático

1. Ingredientes (para 2 personas)

Esta receta de ramen shoyu casero está pensada para 2 raciones hermosas, de esas que hacen que alguien diga “era mucho, pero ha caído entero”. Ajusta la cantidad de fideos si eres de los que creen que “total, un poquito más no se nota”.

Para el caldo base ligero

  • 1 carcasa de pollo (o 500 g de huesos de pollo).
  • 2 alas de pollo (opcional, para más sabor).
  • 1 trozo pequeño de jengibre (unos 10 g), en láminas.
  • 1 diente de ajo, machacado.
  • 1 trozo de puerro (solo la parte verde) o 1/2 cebolla.
  • 1 zanahoria pequeña, en trozos grandes.
  • 1,2 litros de agua fría.
  • 1 trocito de alga kombu (opcional, pero muy recomendable para el umami).
  • Sal fina al gusto (pon poca al principio, ajustarás al final).

Para la “tara” de shoyu (salsa de aderezo)

  • 4 cucharadas de salsa de soja japonesa (shoyu, a poder ser ligera).
  • 1 cucharada de mirin (o 1 cucharadita de azúcar si no tienes).
  • 1 cucharadita de salsa de soja oscura (opcional, da color más intenso).
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado.

Para los fideos y toppings

  • 160–200 g de fideos de ramen frescos, o fideos de trigo tipo ramen secos.
  • 2 huevos (para hacer huevos marinados o simplemente cocidos).
  • 4–6 lonchas finas de pollo o panceta de cerdo cocida (chashu o similar casero sencillo).
  • 1 cebolleta o cebollino, picado fino.
  • 1 hoja de alga nori, cortada en 2 trozos.
  • Brotes de soja, maíz dulce o espinacas (al gusto).

Ingredientes opcionales para mejorar el sabor

Ingredientes para preparar el Ramen

Si quieres que tu receta de ramen shoyu se acerque peligrosamente a la categoría de “esto ya es vicio”, estos extras marcan la diferencia. No son obligatorios, pero cada uno aporta una capa de sabor que tu yo-del-futuro agradecerá cuando esté sorbiendo el caldo.

  • Un trocito extra de kombu o una cucharadita de copos de bonito seco (katsuobushi) para añadir al caldo al final y potenciar el umami.
  • Un chorrito de aceite aromático: aceite de sésamo, aceite de ajo o aceite picante tipo rayu para terminar el bol.
  • Setas shiitake secas hidratadas en el caldo, que aportan un sabor profundo y ligeramente ahumado.
  • Un poco de azúcar o mirin extra en la tara si te gusta un equilibrio dulce-salado más marcado.

Preparación paso a paso

La receta está pensada para que vayas montando cosas en paralelo, como en una pequeña obra de teatro en la que todo gira alrededor de tu olla. Si te organizas bien, en una hora y pico tendrás un ramen ligero, perfumado y con cara de foto de restaurante.

2. Preparar el caldo ligero

  • Enjuaga la carcasa y los huesos de pollo bajo el grifo para quitar restos de sangre o impurezas visibles.
  • Colócalos en una olla con el agua fría y lleva a ebullición suave. Cuando empiece a hervir, retira la espuma que suba a la superficie con una espumadera.
  • Añade el jengibre, el ajo, el puerro o cebolla y la zanahoria. Reduce el fuego a suave y deja que el caldo hierva apenas, sin borbotones fuertes, durante unos 45–60 minutos.
  • Si usas kombu, añádelo cuando el caldo esté caliente pero aún no hirviendo, y retíralo antes de que rompa a hervir para evitar sabores amargos.
  • Cuando el caldo tenga buen sabor, cuélalo, descarta los sólidos y pruébalo. Ajusta de sal muy ligeramente, recordando que luego añadirás la salsa de soja.

3. Preparar la tara de shoyu

  • En un cuenco pequeño mezcla la salsa de soja, el mirin o azúcar, la salsa de soja oscura si la usas y el aceite de sésamo tostado.
  • Prueba la mezcla: debe estar sabrosa, salada y ligeramente dulce, casi demasiado intensa para tomar a cucharadas. Esa es la idea, porque se diluirá con el caldo.
  • Reserva la tara; será el corazón de tu receta de ramen shoyu casero, así que intenta no “probarla” hasta que desaparezca misteriosamente.

4. Cocer los huevos y preparar los toppings

  • Cuece los huevos en agua hirviendo durante 6–7 minutos para que la yema quede cremosa. Enfría en agua fría y pélalos con cariño (o con paciencia, que es casi lo mismo).
  • Si quieres un toque más auténtico, puedes marinarlos en un poco de salsa de soja, agua y mirin durante 1–2 horas.
  • Corta la carne (pollo o panceta) en lonchas finas. Si lo deseas, puedes marcarlas ligeramente en una sartén para que tengan más aroma.
  • Pica la cebolleta, prepara el nori, y ten a mano los brotes de soja, el maíz o las verduras que quieras añadir.

5. Cocer los fideos y montar el bol

  • Pon a calentar el caldo de ramen hasta que esté muy caliente pero sin llegar a un hervor salvaje.
  • Cuece los fideos según las instrucciones del paquete, pero un pelín menos de tiempo para que queden al dente. Escúrrelos bien.
  • En cada bol, coloca 1–2 cucharadas de la tara de shoyu en el fondo. Vierte encima el caldo caliente, remueve suavemente y prueba: ajusta con un poco más de tara si lo ves soso.
  • Añade los fideos, coloca por encima la carne, medio huevo por persona, la cebolleta, el nori y el resto de toppings que te hagan feliz.
  • Termina con unas gotas de aceite de sésamo o aceite picante si te va la emoción. Respira hondo. Admira lo que has hecho. Luego ya, comes.

Cómo ajustar el sabor (trucos japoneses)

Un buen ramen shoyu no es solo seguir la receta, sino saber corregir el rumbo como un capitán de barco con delantal. Aquí van algunos trucos para que tu caldo de ramen fácil se convierta en un caldo de ramen “oye, esto está serio”.

  • Si está soso: añade un poco más de tara de shoyu en el bol, nunca directamente a toda la olla. Así ajustas cada ración al gusto de cada persona.
  • Si está demasiado salado: añade un poco de agua caliente o más caldo sin sazonar para aligerarlo, y equilibra con una pizca de azúcar o un poco de mirin.
  • Si le falta “algo” (aka umami): un trocito extra de kombu, un poco de bonito seco o unas gotas de salsa de soja buena suelen arreglarlo.
  • Si está plano de aroma: un chorrito de aceite de sésamo tostado o aceite de ajo justo antes de servir hace magia instantánea.

Variantes rápidas

Hay días para el ramen shoyu clásico y días para “haz lo que puedas con lo que tengas y que parezca intencional”. Estas variantes te ayudan a salvar la cena sin renunciar al espíritu del ramen ligero y sabroso.

  • Versión exprés con caldo en brick: usa un buen caldo de pollo bajo en sal, hiérvelo con jengibre, ajo y un trozo de puerro 10–15 minutos y luego ajusta con la misma tara de shoyu.
  • Versión casi vegetariana: sustituye los huesos por un caldo de verduras potente con kombu y shiitake, y mantén la misma tara de salsa de soja.
  • Versión “lo que hay en la nevera”: cambia la carne por tiras de pollo a la plancha, tofu, restos de asado o incluso garbanzos salteados; lo importante es que el caldo aguante el tipo.

Conservación y tiempos

La buena noticia es que el ramen shoyu casero se lleva sorprendentemente bien con el frigorífico, siempre que no lo guardes todo mezclado. La mala es que, si está rico, probablemente no llegue a ver el día siguiente.

  • El caldo se mantiene en la nevera 3–4 días en un recipiente cerrado, y se puede congelar hasta 2–3 meses.
  • La tara de shoyu aguanta una semana en la nevera sin problemas, bien tapada.
  • Los fideos siempre se cuecen en el momento; si los guardas ya cocidos se ponen tristes, blandos y pegajosos.
  • Los toppings (carne, huevos, verduras) se conservan 2–3 días en la nevera, por separado, para que no se mezclen sabores raros.

Ramen shoyu casero

Hacer ramen shoyu casero no es una prueba de resistencia, sino un ejercicio de paciencia razonable y un poco de sentido del humor. Al final, se trata de un caldo ligero, una buena salsa de soja, unos fideos decentes y la voluntad firme de comértelo antes de que se pase.

Si has llegado hasta aquí, ya sabes cómo hacer ramen japonés en casa, has visto que el ramen ligero no está reñido con el sabor y, con suerte, tienes una olla al fuego o estás a punto de poner el agua a hervir. Lo demás es sencillo: preparar, servir, sorber sin vergüenza y, cuando termines, quedarte pensando un momento en cómo algo tan simple puede reconfortar tanto.

Nuestras recetas y artículos

  1. Selene dice:

    Me extraña que afirmes que el ramen shoyu es el más popular; en mi barrio, el miso domina, y la encuesta de 2023 muestra que la preferencia varía según región.

    1. sLuis dice:

      ¡Hola Selene! Tienes razón, el miso es rey en tu zona. Cada región tiene su favorito; prueba combinar salsas.

  2. Ioanna dice:

    Me sorprende que recomiendes usar salsa de soja ligera para el caldo; en mi experiencia, una soja oscura aporta la profundidad típica del shoyu tradicional y evita que el caldo resulte soso.

    1. Tabit Cardona dice:

      Yo una vez probé la salsa ligera y el caldo quedó brillante, ¿lo intentaste con kombu?

  3. Scarlette dice:

    ¿De verdad crees que un caldo ligero puede reemplazar la profundidad del dashi tradicional? En mi experiencia, la ausencia de kombu y katsuobushi deja al ramen sin cuerpo.

    1. sLuis dice:

      ¡Hola Scarlette! Entiendo tu punto; el kombu y katsuobushi aportan umami esencial. Prueba añadir un toque de shiitake para profundizar.

  4. Tori Millan dice:

    ¿Acaso el caldo ligero que propones realmente captura la profundidad del shoyu tradicional? En mi experiencia, usar solo salsa de soja diluida deja el ramen sin cuerpo ni umami.

    1. sLuis dice:

      ¡Hola Tori Millan! Tienes razón, el shoyu puro es más profundo; prueba añadir un toque de dashi para más umami.

  5. Georgina Julian dice:

    ¿Acaso el hecho de que el shoyu sea “el más popular” se debe solo a su simplicidad, o estás subestimando la influencia del umami del kombu y el bonito en otras bases?

    1. Phoebe dice:

      Yo probé un dashi de kombu y bonito, y el shoyu nunca dominó el sabor.

  6. Diviciaco Alcalde dice:

    Me llama la atención que sugieras usar solo salsa de soja ligera; en mi experiencia, una soja oscura aporta la profundidad que realmente define al shoyu tradicional, ¿no crees?

    1. Scarlette Zafra dice:

      Una vez probé el shoyu con salsa oscura y quedó demasiado salado, mientras la ligera resalta el umami del dashi.

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